Seres extraterrestres somos, en nuestro propio planeta. Somos aliens, somos hijos no reconocidos, putas y perros de la calle. Este blog es sobre vos, sobre tí, sobre el mundo que nos ha tocado, sobre la subjetividad que nos arranca de la superficie, sobre lo que nunca dirías. Este blog es parte de lo que soy, parte de lo que pienso, parte de la creación de un alien, parte de la creación de un monstruo moderno. Bienvenidos. Alejandro Gomez
martes, julio 09, 2013
Fish
Lluvia,
agua que cae,
verticalmente.
Y nos moja,
nos recuerda a las lágrimas,
a los saltos de agua,
al gran llanto de la tierra,
a la apertura de los ríos y la desembocadura en el mar, mezclando y uniendo las diferencias
del agua salada y el agua dulce: los peces que viven en mundos diferentes, y no lloran.
Porque los peces si lloran, no lo sé.
Solo dicen: ""
Porque los peces no hablan.
y si hablaran, dirían "no me jodas".
domingo, mayo 19, 2013
Quizás hoy
Una calavera y una lengua,
una serpiente y una madera.
Un plato en el césped,
una nube y el marco de mi ventana.
Una rata en un caja de metal,
un corazón en quien no tiene idea de que está vivo.
Un abrazo y una sonrisa fingida,
una promesa de quién no sabe cumplir.
Una tarde de sol vista por internet,
un demonio bíblico santificado por un artista.
Una lágrima convertida en una sonrisa,
una patada aprovechada para correr mas rápido.
Un corte en la cara como una obra de arte,
una fobia como la puerta a darse cuenta.
Un amor perfecto y el amor como utopía,
un dolor perfecto y el dolor sin tanto peso.
Una tarde de charla y tiempo ganado,
un día en que encuentro que nada es igual.
que nada es como dijiste,
que nada es como dijeron,
que nada es como pensé,
que nada es como pretenden,
que quizá mi realidad está más con estos que con aquellos
que quizá aquel tipo santo tenía mas calle que todos nosotros juntos
que quizá en el triunfo superficial se esconde el comienzo
que quizá en mi trayecto me de cuenta que cambié mil veces,
que quizá vos no tengas puta idea de mi
que quizá vos no tengas idea de vos
que quizá esa voz no te toque
que quizá hoy sea la excusa
para decir "hoy comienzo".
domingo, abril 14, 2013
No digas, que el silencio es demasiado
Solo busco encontrar eso que ya tienes,
solo busco reencontrar lo que me has demostrado.
Solo busco que me digas lo que ya sé,
pero con tu voz,
con tus ojos y tus manos
solo busco la verdad conocida, pero validada
por la tuya.
Solo busco encontrar eso que ya eres,
solo busco descubrir lo que me has enseñado.
Solo busco que no me digas nada,
pero con tu voz,
con tus ojos y tus manos.
Solo busco el silencio que me regalas
diciéndome que calle.
Solo busco encontrar eso que me muestras,
solo busco descubrir lo que me haces olvidar
cuando te acercas.
domingo, marzo 10, 2013
Somos lo mismo
Un anciano sale a calle: día y sol
simultáneamente.
Vereda: un niño de unos tres años lo
observa.
El niño de diez años pide un consejo,
su madre ha muerto y el padre lo obliga a trabajar pidiendo. El
hombre de unos cincuenta años le dice que no tiene tal consejo.
El niño, de unos quince años, se
queda quieto, también el hombre que ahora viste unos treinta.
Los dos enfrentados, de la misma edad,
dejan caer una lágrima.
El antes niño ingresa a la casa, el
antes adulto camina hacia el origen.
sábado, febrero 16, 2013
Creo en que ahora...
Creo en la noche como una gran verdad mas allá de la obviedad de que la noche exista independientemente de lo que yo pueda creer.
Creo en los amaneceres, pero en el rol de iniciación que tienen, no en ellos mismos, que de hecho un amanecer en si mismo no existe, las transiciones no nos gustan y nos vemos obligados a poner nombre a todo, a todo.
Creo en el sinsentido de hacer cosas al azar, irresponsablemente, cayendo encima de ideas frescas.
Creo en tus mentiras, porque las veo, porque las siento tan falsas como reales, porque al fin de cuentas ¿Qué es algo cierto y algo que no lo es?
Creo en los que creen, porque en el fondo creen que algo es posible.
Creo en tomar un taxi a las tres de la mañana y escuchar un tema que no oía hace años, y en ese viaje descreer del amor.
Creo que se puede estar sin estar, que se puede hallar sin encontrar.
Creo en la santidad de los no santificados, y en los abrazos a tiempo.
Creo que hoy puede ser mañana, y que "imposible" es un error de apreciación.
Creo que ahora podria ser también, y que un minuto acá podría ser otro minuto en alguna otra parte.
Creo en que si, y en que no, y a veces al mismo tiempo.
Y sobre todo, creo que estas palabras, ahora están en vos.
jueves, diciembre 20, 2012
Un año que comienza y un año viviendo
Notar en una noche de soledad, que no estás solo, es uno de esos pequeños hallazgos cotidianos que suelen aliviarnos el suave pesar de un día de trabajo.
Notar que un año termina y que apenas uno puedo darse cuenta del paso de los días, es una de las cosas que mas me sorprenden en estos días.
Puedo cantar y moverme despacio, dibujar un dragón o perderme en una taza de té: que lindo deporte. Aunque un buen malbec o un ron cubano añejo con cola hacen que uno dude sobre el origen de los placeres, que claramente si tienen un origen, no tienen un destino cierto.

Puedo reventar en mil pedazos con una canción, con esas donde cada nota sutil sincroniza las cuerdas de un músico, con las tuyas, y en esa danza extática redescubrís tu gusto por la música.
Despierto y dudo de un día mágico, dudo de los días de hecho, ya que tan rápido pasan, dudo de la memoria, que muestra lo que tiene ganas, dudo de los insectos que se acercan en busca de mi sangre, y luego, zás, ahi están, alimentándonse, y no hay duda.
Despierto y me abarca la certeza de un día posible, de la masa maleable a mi gusto, como un sillón de espuma, un poco de masa para hacer pan: y si, es un día a mi antojo, que terminará tan rápido como los que pasan sin más ni más, pero donde voy a poder saltar entre esas cuerdas que conectan mi percepción tan azarosa, con la armonía de un tema, con el crecer de la planta del balcón, y esos chicos corriendo y gritando no-se-qué.
Notar una noche de soledad, que no estás solo, es uno de esos grandes hallazgos que le dan sentido al tiempo, al esfuerzo casual o consciente, a la espera tranquila, a la acción y a la puesta en escena de una sinfonía de aspectos, de colores, de vueltas a la manzana, de pasos por el parque.
Termina un año, termina una secuencia finita de pequeños e infinitos momentos, de esa masa maleable a nuestra disposición, de ese budín en el horno, de las sonrisas que sacan nuestras palabras.
Termina un año, y no te deseo felicidad, suena muy grande y muy abstracto, muy de tarjeta obligada.
Te deseo que el año que entra, cuando termine, puedas decir, "he vivido un año, y estuve ahí para verlo".
miércoles, noviembre 28, 2012
Estas acá
Sonreíste, nada más,
no se si me entendés, y no importa.
Sonreíste, y estuviste ahi, y estuve ahi,
no se si me entendés, y no importa.
Corriste, y te perseguí,
me escondí, y aparecí,
y apareciste, sonriendo.
Sonreíste, y desarmaste
toda la estupidez que pudiera traer encima.
Sonreíste, y jugamos,
y me alegraste el alma, la semana, el año, la vida.
Estás en tu mundo, y por esa pequeña ventana que hay
pudimos vernos, y tu mundo fue el mío.
Sonreíste, y te descubrí.
domingo, octubre 21, 2012
Madre
Descosés,
deshilachás el harapo del tiempo
y te convertís en hada.
Caminás desnuda por la sala
nada importa hoy
es tu dia, tu santo y tu grial.
Creás en cada paso
pequeñas certezas,
un testimonio de resistencia.
Suena el teléfono
sabés que sonará en vano
que hoy es tu dia.
Sabés que no importa
que se haya ido
que no responda
que no lo haga nunca.
Sentada, mirando fuera
tu vientre aun es pequeño
pero sabés, y celebrás.
Todo llega.
miércoles, octubre 10, 2012
Mi pequeña frankenstein
Amo tus ojos verdes
tu piel tersa
y tus ojos azules
Amo esa forma de hablar que tenés
esa forma de moverte eléctricamente
esas maneras silenciosas
tu piel tersa
y tus ojos azules
Amo esa forma de hablar que tenés
esa forma de moverte eléctricamente
esas maneras silenciosas
esa forma de estar quieta
Amo tu delgadez
la forma de tu sonrisa
tu altura, y tu pequeñez
la seriedad de tu cara
Amo tu verborragia
tus gemidos incontenibles
la escasez de tus palabras
y la contorsión silenciosa de tu cuerpo
Amo que me llames siempre
que seas impredecible
que llames poco,
que pueda adivinar cada paso que das
Amo que seas un desafío
que nada te importe
que seas tan simple,
que estés al tanto de todo
Amo que seas asi
única, diversa,
simple y compleja.
Amo tu delgadez
la forma de tu sonrisa
tu altura, y tu pequeñez
la seriedad de tu cara
Amo tu verborragia
tus gemidos incontenibles
la escasez de tus palabras
y la contorsión silenciosa de tu cuerpo
Amo que me llames siempre
que seas impredecible
que llames poco,
que pueda adivinar cada paso que das
Amo que seas un desafío
que nada te importe
que seas tan simple,
que estés al tanto de todo
Amo que seas asi
única, diversa,
simple y compleja.
sábado, agosto 04, 2012
Nadie
Sale el sol, me pregunto si nadie lo mira, si justo hoy todos se han ido a dormir tarde, como aquella mañana.
Nadie escucha, o al menos eso parece, no hay ecos de nadie sigilosamente oculto, no hay respiraciones cercanas, y a nadie intereso hoy.
Nadie ve, es muy temprano, todos duermen al abrigo de las sábanas de invierno, estar al abrigo del sol sería de locos, o de gente que vive al revés.
Un pájaro se acerca, le pregunto si sabe quien es nadie, me mira, parece comprender mi pregunta, estoy loca. El pájaro se va.
Nadie tiene la culpa, me dijeron, si, nadie, nadie, nadie. Me lo repetí mil veces. Sin embargo, este dolor en el pecho no me lo quita ese nadie que no tiene la culpa.
No me lo quita esa cantidad indefinida de nadies que jamás tuvieron la culpa de nada, está claro.
Ahora, hoy, la cuestión es que no puedo confiar, porque si, otra vez, nadie, ha demostrado valer una noche en vela, una tarde llorando por no comprender.
El mismo que no tiene la culpa de nada, ese mismo.
Anoche soñé con él, si, lo se, ya se que estás pensando, aunque no estés ni me escuches, él no me convenía.
Está claro, nadie conviene a-priori, no tiene sentido embolsar sueños y colocarlos encima del primero que te sonríe con un poco mas de gracia que el resto. Debo guardar esa bolsa, para mí. Nadie...
Se escucha gente caminar, la plaza va cobrando vida, aunque hace un poco de frío, y el frío del invierno no es tan fácil de embolsar.
Si, quiero correr en la plaza, llorar por algodón azucarado y tropezarme y que papá me abrace, una y mil veces, ser grande no es tan divertido.
Vuelve el mismo pájaro de antes, o uno muy parecido, ya no puedo distinguir, quién podría...si, ya sé, el mismo que no tiene la culpa...
Me saluda y me sorprende, no puede ser él tan temprano en un día tan frío y justo en esta plaza, pero acá está y le sonrío, y me gusta mentirle levemente sobre mi estado actual, sobre las dos últimas noches llorando, las cuatro cajas de bombones, las horas de teléfono y de terapia que confluyeron en un vacío que no puedo explicar.
Se sienta al lado, la sonrisa no me cuesta, el sol calienta un poco más, estoy por sacar la bolsa que venía reservando, se que quizá no sea merecedor de tanto ni de tan poco, de a ratos me toca el hombro mientras me sonríe y me comenta pequeñas anécdotas: no le presto atención.
Le sonrío, de pronto es invierno y me tiene sin cuidado, de pronto se que la culpa es mía, que "nadie" tiene varios rostros, y que no me importa abrir la bolsa, otra vez.
sábado, abril 14, 2012
Puedo escribir los versos mas felices esta noche
(esta versión en "negativo" del poema original de Pablo Neruda, demuestra lo genial de su estructura)
Podría escribir los versos mas felices esta noche,
Escribir, por ejemplo: "El dia esta nublado,
y se mecen, pesadas, las nubes, aca cerca"
El viento del dia se estanca aqui en la tierra y calla.
Puedo escribir los versos mas felices esta noche.
Yo la dejé, y a veces ella me dejó.
En los dias como este la alejé de mis brazos.
La esquivé tantas veces sobre esta tierra escasa.
Ella me odió, a veces yo también la odiaba.
Cómo no haber odiado sus pequeños ojos movedizos
Puedo escribir los versos mas felices esta noche.
Olvidar que la perdí. Sentir que está conmigo.
Ignorar este pequeño día, mas pequeño con ella.
Y el verso sale del alma, como a las nubes la lluvia.
Qué importa que mi odio pudiera soltarla.
El dia está nublado y ella está conmigo.
Esto no ha terminado. Aquí cerca oigo un quejido. Aquí cerca.
Mi alma se alegra con haberla encontrado.
Como para alejarla mi mirada la esquiva.
Mi corazón la evade, y ella está conmigo.
Cualquier otro día que oscurece distintos árboles.
Nosotros, los de hoy, somos iguales.
Ahora la quiero, es cierto pero cuanto la odié.
Mi voz se escapaba en el viento para esquivar su oído.
De mi. Sera mia. Como despues de los besos de otros.
Su voz, su cuerpo oscuro. Sus ojos limitados.
Ahora la quiero, es cierto, pero tal vez no la quiera.
Es tan extenso el desamor, y tan corto el recuerdo.
Porque en dias como éste la alejé de mis brazos,
mi alma se alegra con haberla encontrado.
Aunque éste sea el primer placer que ella me causa,
y éstos sean los primeros versos que le escribo.
Podría escribir los versos mas felices esta noche,
Escribir, por ejemplo: "El dia esta nublado,
y se mecen, pesadas, las nubes, aca cerca"
El viento del dia se estanca aqui en la tierra y calla.
Puedo escribir los versos mas felices esta noche.
Yo la dejé, y a veces ella me dejó.
En los dias como este la alejé de mis brazos.
La esquivé tantas veces sobre esta tierra escasa.
Ella me odió, a veces yo también la odiaba.
Cómo no haber odiado sus pequeños ojos movedizos
Puedo escribir los versos mas felices esta noche.
Olvidar que la perdí. Sentir que está conmigo.
Ignorar este pequeño día, mas pequeño con ella.
Y el verso sale del alma, como a las nubes la lluvia.
Qué importa que mi odio pudiera soltarla.
El dia está nublado y ella está conmigo.
Esto no ha terminado. Aquí cerca oigo un quejido. Aquí cerca.
Mi alma se alegra con haberla encontrado.
Como para alejarla mi mirada la esquiva.
Mi corazón la evade, y ella está conmigo.
Cualquier otro día que oscurece distintos árboles.
Nosotros, los de hoy, somos iguales.
Ahora la quiero, es cierto pero cuanto la odié.
Mi voz se escapaba en el viento para esquivar su oído.
De mi. Sera mia. Como despues de los besos de otros.
Su voz, su cuerpo oscuro. Sus ojos limitados.
Ahora la quiero, es cierto, pero tal vez no la quiera.
Es tan extenso el desamor, y tan corto el recuerdo.
Porque en dias como éste la alejé de mis brazos,
mi alma se alegra con haberla encontrado.
Aunque éste sea el primer placer que ella me causa,
y éstos sean los primeros versos que le escribo.
lunes, abril 02, 2012
Un pez en la mano
Un pez dorado se zambulle en tu vestido, es el indicador explícito de tu deseo.
Sabés bien que el mar está lleno de peces que no te satisfacen, y queres de pronto un pez con cara de popstar, para comer, para beber.
Querés un mono africano hablando etíope, que te diga lo puta que sos, que no entiendas nada, pero aun así mantengas la sonrisa, still, still, frozen smile.
Mi casa es tu casa, mi mundo es tu horrendo mundo, tus cicatrices son el reflejo cómico de las mias, y aun asi, pedís más, y prometés al pedo.
Tu tierna piel escapa a las manos, y a su vez las busca desesperada, querés llenar el vacío: un dinosaurio no entra en la habitación y lo sabés, y el hueco que ves en tu alma es un agujero negro.
Si, tenés razón me decís, tenés cambio me preguntaste después, y te fuiste, escapaste lavando las baldosas con el escapismo cobarde de tus suelas, y aun así te crees digna.
No va la luna al cantaro a romperse, ni el amanecer se gana por estar despierto, sabés que una tarde no alcanza y que una noche puede ser demasiado.
Quiero cantar, decirte al oído lo que me encanta de vos, y sin embargo lo sabés, y desarmás la estrategia, y no me das mas opción que invadirte, que ir al ataque, mientras contenta recibis cada balazo.
Puedo contarte que es tarde y tu sonrisa no se va, que el amor es una mueca triste de estos días, que mi alma esta en receso y que me estoy cansando.
Pero quizá me olvide y no recuerdes que había cosas para decir. Quizá te olvides de tantas cosas, quizá la noche sea demasiado obvia como para registrarla.
Ojalá un dia, ojalá el cielo, ojalá buenas tardes, buenas noches y por que sí. Ojalá llueva, en mi habitación.
Sabés bien que el mar está lleno de peces que no te satisfacen, y queres de pronto un pez con cara de popstar, para comer, para beber.
Querés un mono africano hablando etíope, que te diga lo puta que sos, que no entiendas nada, pero aun así mantengas la sonrisa, still, still, frozen smile.
Mi casa es tu casa, mi mundo es tu horrendo mundo, tus cicatrices son el reflejo cómico de las mias, y aun asi, pedís más, y prometés al pedo.
Tu tierna piel escapa a las manos, y a su vez las busca desesperada, querés llenar el vacío: un dinosaurio no entra en la habitación y lo sabés, y el hueco que ves en tu alma es un agujero negro.
Si, tenés razón me decís, tenés cambio me preguntaste después, y te fuiste, escapaste lavando las baldosas con el escapismo cobarde de tus suelas, y aun así te crees digna.
No va la luna al cantaro a romperse, ni el amanecer se gana por estar despierto, sabés que una tarde no alcanza y que una noche puede ser demasiado.
Quiero cantar, decirte al oído lo que me encanta de vos, y sin embargo lo sabés, y desarmás la estrategia, y no me das mas opción que invadirte, que ir al ataque, mientras contenta recibis cada balazo.
Puedo contarte que es tarde y tu sonrisa no se va, que el amor es una mueca triste de estos días, que mi alma esta en receso y que me estoy cansando.
Pero quizá me olvide y no recuerdes que había cosas para decir. Quizá te olvides de tantas cosas, quizá la noche sea demasiado obvia como para registrarla.
Ojalá un dia, ojalá el cielo, ojalá buenas tardes, buenas noches y por que sí. Ojalá llueva, en mi habitación.
lunes, diciembre 26, 2011
Fisheye
Un ojo de pez que todo lo ve
un poco de nieve desenfocada, o de arena
todos ahi, todos en cualquier lugar
una risa en primer plano
un desplazamiento leve hacia la derecha
y vos, con una sonrisa torcida por el malbec
un acercamiento a la boca de aquel
que ya no habla ni bebe
de pronto un plano corto de ella
y alternan entre ella y él y tu pantalla se divide
y se desdibuja un rectángulo, trastabilla un enfoque
que te muestra a vos,
riendo
llorando
en aquellos dias fatídicos
en aquellos dias de gloria
en aquellas tardes indistinguibles
de pronto el ojo de pez
y tu casa
y tu planeta
y tu galaxia
y tu universo
escuchás que te dicen,
susurrando,
que no hay fecha de estreno.
un poco de nieve desenfocada, o de arena
todos ahi, todos en cualquier lugar
una risa en primer plano
un desplazamiento leve hacia la derecha
y vos, con una sonrisa torcida por el malbec
un acercamiento a la boca de aquel
que ya no habla ni bebe
de pronto un plano corto de ella
y alternan entre ella y él y tu pantalla se divide
y se desdibuja un rectángulo, trastabilla un enfoque
que te muestra a vos,
riendo
llorando
en aquellos dias fatídicos
en aquellos dias de gloria
en aquellas tardes indistinguibles
de pronto el ojo de pez
y tu casa
y tu planeta
y tu galaxia
y tu universo
escuchás que te dicen,
susurrando,
que no hay fecha de estreno.
jueves, octubre 27, 2011
Mashup Brian Aldiss, José Saramago y Mario Benedetti

Me estaba duchando después de una noche de insomnio cuando tuve la revelación.[1]
Escrito estaba en las tablas del destino que caín tendría que reencontrarse con abraham.[2]
Ana María salió un momento a la calle, sin ninguna esperanza de encontrar al Angel y sin embargo estaba alli, como si hubiera sabido que se trataba de una despedida.[3]
[1] Brian Aldiss - Los superjuguetes duran todo el verano.
[2] José Saramago - Caín
[3] Mario Benedetti - Cuentos completos
sábado, octubre 15, 2011
La cuchara papa

Una papa se convierte en cuchara.
La cuchara salta al vacío y se inmola sobre un colchón.
El colchón que anda cansado sigue durmiendo, le pegó fuerte el atracón de la noche anterior.
Los resortes del colchón se hunden, se derriten y se filtran por una baldosa, llevándose consigo a la cuchara que yace herida.
El resorte-cuchara llega por un mecanismo desconocido, a la avenida, y se adhiere al poste de un semáforo que por alergia termina estornudando el resorte-cuchara que por estar derretidos, se adhirieron a una lamparita del semáforo, y el resorte-cuchara-lámparita cayeron justo sobre la sirena de un patrullero.
Como la luz roja faltaba del semáforo, los automóviles seguían de largo, y nadie chocó, y el patrullero que ya estaba varias cuadras delante, agregó un tono rojo a la típica luz azul.
Tal resplandor desconcertó a mas de uno que despistado, pensó que el patrullero era un carro de bomberos, y gritaban desconsolados ante tal engendro anti natural.
Y por la esquina donde estacionó el patrullero pasa un joven, riendo, caminando con soltura y tranquilidad, recordando haber dejado unas papas hirviendo, y una cuchara sobre la tapa de la olla.
viernes, octubre 07, 2011
Testigo de mi

Soy el avispón verde, soy Jackie Chan, un espía ruso en el café, una tapia, una venda que te cubre, un reflejo que no se ve, el árbol que no se ha escuchado caer.
Te miro de reojo y creés en la indiferencia como un valor rector de nuestras estupideces, y seguís mirando hacia adelante, y te enoja, como es que no te miro, que no aprecio tus pasos.
Soy una marmota, un oso panda y la puta de aquella película, soy ese grito que guardaste aquella tarde, la picazón de tus manos, esa pregunta que aún estas respondiendo.
Te saludo con mi sonrisa de todos los días, e inventás otra excusa para estar con esa cara, incontrolablemente irascible: sin embargo te sonrío y me caés bien, y aun así te vas, degustando el dolor que te causa no estar en tu propio cuerpo, no estar caminando en tus zapatos, no estar detrás de esa cara que no podes controlar, tan lejos.
Soy tu tia Marta, soy tu dolor en el ojo, esa escama del pescado que cenaste anoche, esa cama que dejaste exahusta en ese hotel barato, esos ojos que perdiste entre las ventanas de un subterráneo.
Escucho tu historia, de pronto me disperso, y vuelvo al hilo de lo que me contás, escapo, y escapás a mis escapismos, el diván te atrapa y te perdés, y ahora sos un pez, o un mono, y no te importa, todo vale para escapar, para obviar ese rostro que tenés, que bien sabés ajeno, que bien sabés que ya no tiene que ver con vos.
Soy esa mirada lasciva, el apretón de manos que te dijo lo que esos labios jamás dirían, soy esa pausa final antes del tono de marcar, soy la carta ganadora que no se ha jugado.
Me miro al espejo y te veo, te miro en la calle y me veo, los veo en las gradas y me veo, te escucho llorar y reconozco los llantos que fueron y todos lo que faltan. Reconozco en vos y en ellos la mirada que nos pertenece, las palabras que pareciendo ajenas son una leve traducción de nuestros desvaríos, te reconozco al reconocerme, y me olvido al olvidarte, pues al fin de cuentas, estamos acá.
domingo, agosto 28, 2011
Y vos.
Y una tarde clara.
Y una planta que se esconde pero no tanto.
Y un dia que termina.
Y un brazo que se extiende.
Y una sonrisa que mira al sol.
Y unas abejas que determinan el tiempo.
Y una promesa trivial.
Y otra sonrisa de barba y lentes.
Y la gente que pasa.
Y de pronto te digo aquello.
Y otra sonrisa de rouge que tan bien te queda.
Y te creo.
Y el pasado se esfuma.
Y nos vamos.
Y la gente sigue charlando y corriendo en el césped.
Y el asiento queda vacío.
Y todo es cierto y genial.
Y esta noche.
domingo, julio 17, 2011
Una bella nube
Decime tu nombre, que no te escucho.
Si, lo olvidé, y no es raro, no es raro
Si, hoy estoy triste, pero pasa...
Si, hoy estoy feliz, también pasa.
Contame cuanto lloraste, que te escucho, la vida es una loca linda.
Contame cuanto olvidaste, así recordamos juntos
Pasa, el olvido es así viste... como esas nubecitas que de pronto...
Te quise, si , puede ser, ¿Pero sabes algo? Uno nunca deja de querer, solo inventa excusas lindas
¿Que cosa? Si, puede ser, las noches son tantas pero tan cortas..que alcanzan poco
Hubiera querido mas, seguramente, las mañanas no compensan las horas, pero que lindo el sol...
Te creo, si, también pasa, como aquella vez que prometimos aquello, ¿Te acordás?
Hoy es tan lejos que ya me olvidé, repetime tu nombre, que me acuerdo que te quise, y que te mentí sobre haberlo hecho, porque uno inventa excusas, porque el olvido y esas nubecitas, y aquel perro que tuve, que bueno que era...
Mañana sabés que cosa, mañana sabes que nada, que quizá, si, no se, ya no recuerdo, pero esas nubes, ¿Qué lindas no?
No es raro, no, hubiera sido lindo, seguro, si, y tus hijos y la bebé hermosa que ya tiene sus propios nenes, que belleza, ¿Cómo se llama?.. ya no recuerdo, ayer hablamos de ella con mi hermano..si, ya no habla tanto ahora, duerme todo el día pobre.
Sabés que me olvido, sabés que una tarde desde esta ventana es nueva cada día, tiene su lado bueno...incluso olvidarme tu cara y tus nuevas canas, me alegrás como esas nubecitas... cada día.
Buenos dias hermosa dama, ¿Me recuerda su nombre?
Si, lo olvidé, y no es raro, no es raro
Si, hoy estoy triste, pero pasa...
Si, hoy estoy feliz, también pasa.
Contame cuanto lloraste, que te escucho, la vida es una loca linda.
Contame cuanto olvidaste, así recordamos juntos
Pasa, el olvido es así viste... como esas nubecitas que de pronto...
Te quise, si , puede ser, ¿Pero sabes algo? Uno nunca deja de querer, solo inventa excusas lindas
¿Que cosa? Si, puede ser, las noches son tantas pero tan cortas..que alcanzan poco
Hubiera querido mas, seguramente, las mañanas no compensan las horas, pero que lindo el sol...
Te creo, si, también pasa, como aquella vez que prometimos aquello, ¿Te acordás?
Hoy es tan lejos que ya me olvidé, repetime tu nombre, que me acuerdo que te quise, y que te mentí sobre haberlo hecho, porque uno inventa excusas, porque el olvido y esas nubecitas, y aquel perro que tuve, que bueno que era...
Mañana sabés que cosa, mañana sabes que nada, que quizá, si, no se, ya no recuerdo, pero esas nubes, ¿Qué lindas no?
No es raro, no, hubiera sido lindo, seguro, si, y tus hijos y la bebé hermosa que ya tiene sus propios nenes, que belleza, ¿Cómo se llama?.. ya no recuerdo, ayer hablamos de ella con mi hermano..si, ya no habla tanto ahora, duerme todo el día pobre.
Sabés que me olvido, sabés que una tarde desde esta ventana es nueva cada día, tiene su lado bueno...incluso olvidarme tu cara y tus nuevas canas, me alegrás como esas nubecitas... cada día.
Buenos dias hermosa dama, ¿Me recuerda su nombre?
viernes, junio 17, 2011
Your inner monster
Hoy es un día particular, ni por lo nublado ni porque ya dejé de contar las horas, ni porque me sienta cansado.
Te veo abatido, y con miedo.
Te imagino cobarde, pero quién no fue cobarde alguna vez...
Te imagino sangrando, pero quién...
Y te veo respirando, con lágrimas, el rostro en el suelo, arañando para desplazarte, pidiendo por agua sin decirlo y sin nadie para oír.
Te veo con una lengua que no se mueve, con una voz que no sale.
Veo ese pequeño monstruo que se mete en tu cuerpo y te habita, que respira por vos, mira por vos, y determina tus movimientos y esas ausencias...
Te veo caminando en la calle, como uno más, con una sonrisa compatible con ese bello mundo, con ese horrible mundo de desencuentros y monstruos de caras mas terribles que esas de las que huís.
Te veo animado por una energía que sale desde dentro del monstruo que te habita, tratando de desintegrarlo, temblando de una fiebre extraña.
Veo que a ese monstruo le queda bien tu piel, tus ojos y tu aparente dolor.
Veo como con cada palabra que no decís, el monstruo se fortalece, arrastrándose con mas fuerza y disfrutando de la frialdad del contacto de la piel lastimada con el suelo.
En tus palabras tu monstruo habla por vos, y hablan los dos, y ya no se con quién hablo, si con vos o ...
Cuando te abrazo siento que el monstruo teme, que se encoje y gime, reduciéndose a un espacio mas pequeño, y tu aliento deja de ser el de un dragón lastimado, y de pronto te encuentro.
Te veo en un tiempo hacia adelante, caminando tranquilo, con el monstruo lejos, te veo con una sonrisa sincera y un aliento nuevo, sin fuegos de dragón, encontrándote.
Te veo abatido, y con miedo.
Te imagino cobarde, pero quién no fue cobarde alguna vez...
Te imagino sangrando, pero quién...
Y te veo respirando, con lágrimas, el rostro en el suelo, arañando para desplazarte, pidiendo por agua sin decirlo y sin nadie para oír.
Te veo con una lengua que no se mueve, con una voz que no sale.
Veo ese pequeño monstruo que se mete en tu cuerpo y te habita, que respira por vos, mira por vos, y determina tus movimientos y esas ausencias...
Te veo caminando en la calle, como uno más, con una sonrisa compatible con ese bello mundo, con ese horrible mundo de desencuentros y monstruos de caras mas terribles que esas de las que huís.
Te veo animado por una energía que sale desde dentro del monstruo que te habita, tratando de desintegrarlo, temblando de una fiebre extraña.
Veo que a ese monstruo le queda bien tu piel, tus ojos y tu aparente dolor.
Veo como con cada palabra que no decís, el monstruo se fortalece, arrastrándose con mas fuerza y disfrutando de la frialdad del contacto de la piel lastimada con el suelo.
En tus palabras tu monstruo habla por vos, y hablan los dos, y ya no se con quién hablo, si con vos o ...
Cuando te abrazo siento que el monstruo teme, que se encoje y gime, reduciéndose a un espacio mas pequeño, y tu aliento deja de ser el de un dragón lastimado, y de pronto te encuentro.
Te veo en un tiempo hacia adelante, caminando tranquilo, con el monstruo lejos, te veo con una sonrisa sincera y un aliento nuevo, sin fuegos de dragón, encontrándote.
martes, junio 07, 2011
Julio
Te leo, te leí, me enseñaste sin decir nada y diciendo enormidades que caben en una frase.
Influíste en el tiempo y en el espacio, en mi tiempo y en el de otros, en las ideas y en los sueños.
Caigo y me levanto, y el factor común de esa masa informe que conforma una sucesión incesante de palabras, sos vos, que te tuteo sin conocerte en persona: nos regalaste esa sensación de amistad hacia el conocido que uno desconoce, y esa familiaridad extraña con tus palabras alimenta esa sensación, que mas que sensación huele a abrazo fraterno.
Si se puede ser amigo de alguien que ya no está -podría asegurarlo- y abrazarte en cada palabra que dijiste, en cada página de un libro que tiene tu cara en la contratapa, lo dirá el tiempo.
Quizá el retorno que uno esperaría en una amistad, una hermandad, lo ofrecés determinadamente desde antes de que naciera esa gente que se enteró de tu existencia a través de algún otro amigo tuyo, eso que cosechaste sin quererlo, atravesando personas y movimientos, posturas y mediocridades.
Y cayendo de ese árbol interminable de ramas que vos incrustaste, sin proponérmelo, te leo de nuevo y te conozco, es más, nos conocés a todos desde antes y hacia el tiempo que viene. Como si parte de tu alma fuera un poco la de todos, como si tus palabras fueran lo que muchos queremos decir como cavernícolas que somos, gesticulando o gimiendo, lejos de la forma que nos ofreciste, esas cosas indefinibles que salían de andá a saber donde.
Y pienso -qué loco- que todos somos parte del otro, que aquellas palabras al viento o a quemarropa, esos golpes de puño en imprenta forman parte de nuestras ideas, y si estamos convencidos de que éstas conforman lo que somos o que en algún grado determinan nuestras acciones, tus palabras son parte necesaria de ese rompecabezas humano: llamarte hermano o amigo no honra las evidencias.
Estoy seguro de que estás mas allá de la separación que sugiere una idolatría y mas cerca de una integración que afirma que nunca, pero nunca, vas a morir.
Influíste en el tiempo y en el espacio, en mi tiempo y en el de otros, en las ideas y en los sueños.
Caigo y me levanto, y el factor común de esa masa informe que conforma una sucesión incesante de palabras, sos vos, que te tuteo sin conocerte en persona: nos regalaste esa sensación de amistad hacia el conocido que uno desconoce, y esa familiaridad extraña con tus palabras alimenta esa sensación, que mas que sensación huele a abrazo fraterno.
Si se puede ser amigo de alguien que ya no está -podría asegurarlo- y abrazarte en cada palabra que dijiste, en cada página de un libro que tiene tu cara en la contratapa, lo dirá el tiempo.
Quizá el retorno que uno esperaría en una amistad, una hermandad, lo ofrecés determinadamente desde antes de que naciera esa gente que se enteró de tu existencia a través de algún otro amigo tuyo, eso que cosechaste sin quererlo, atravesando personas y movimientos, posturas y mediocridades.
Y cayendo de ese árbol interminable de ramas que vos incrustaste, sin proponérmelo, te leo de nuevo y te conozco, es más, nos conocés a todos desde antes y hacia el tiempo que viene. Como si parte de tu alma fuera un poco la de todos, como si tus palabras fueran lo que muchos queremos decir como cavernícolas que somos, gesticulando o gimiendo, lejos de la forma que nos ofreciste, esas cosas indefinibles que salían de andá a saber donde.
Y pienso -qué loco- que todos somos parte del otro, que aquellas palabras al viento o a quemarropa, esos golpes de puño en imprenta forman parte de nuestras ideas, y si estamos convencidos de que éstas conforman lo que somos o que en algún grado determinan nuestras acciones, tus palabras son parte necesaria de ese rompecabezas humano: llamarte hermano o amigo no honra las evidencias.
Estoy seguro de que estás mas allá de la separación que sugiere una idolatría y mas cerca de una integración que afirma que nunca, pero nunca, vas a morir.
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